En las montañas del sur de Honduras, donde se encuentra nuestra parroquia, la mayoría de la gente vive en la pobreza. Por eso, han aprendido a apreciar las cosas simples de la vida que no cuestan mucho.
En la foto de arriba, vemos a una niña disfrutando de una paleta que los visitantes de Estados Unidos trajeron a su comunidad cuando visitaron Honduras. La pequeña vive en el caserío Curarén de Plan de Rancho.
