En la selección del Evangelio para este Sexto Domingo del Tiempo Ordinario, escuchamos a Jesús decir a sus discípulos:
“No piensen que vine para abolir la Ley o los Profetas: yo no he venido a abolir, sino a dar cumplimiento. Les aseguro que no desaparecerá ni una i ni una coma de la Ley, antes que desaparezcan el cielo y la tierra, hasta que todo se realice. El que no cumpla el más pequeño de estos mandamientos, y enseñe a los otros a hacer lo mismo, será considerado el menor en el Reino de los Cielos. En cambio, el que los cumpla y enseñe, será considerado grande en el Reino de los Cielos. Les aseguro que si la justicia de ustedes no es superior a la de los escribas y fariseos, no entrarán en el Reino de los Cielos” (Mateo 5: 17-20).
Los “mandamientos” o “leyes” se refieren no solo a los “10 mandamientos” hebreos, sino a los muchos mandamientos cristianos que Jesús nos dio, como el mandato de dar la bienvenida al extranjero, alimentar al hambriento, cuidar al enfermo, consolar al afligido, perdonar a nuestros enemigos, y muchos más.
La foto de arriba nos recuerda uno de los mandamientos de Jesús: acoger al extranjero, porque todos los seres humanos son nuestros hermanos y hermanas.
