En 2021, el Papa Francisco declaró que el último domingo de julio se celebraría a partir de entonces como la Jornada Mundial de Oración por los Abuelos y las Personas Mayores. El tema de la celebración de este año proviene del Libro del Sirácida (Eclesiástico), que dice:
“¡Feliz aquel que no es condenado por su consciencia y que no renunció a su ideal!” (Eclo 14, 2).
Gracias a los avances científicos y sanitarios, las personas de todo el mundo viven más. Como resultado, el porcentaje de la población mayor está creciendo, al igual que la demanda de servicios para esta población.
La Iglesia Católica enseña que los líderes religiosos no solo deben preocuparse por las necesidades “espirituales” especiales de los seres humanos, sino también por su bienestar físico, social y psicológico. Por lo tanto, es bueno dedicar un día a recordarnos que debemos orar por las personas mayores y sus necesidades. Y, al mismo tiempo, es un día para agradecer la sabiduría y otras bendiciones que las personas mayores suelen aportar a los miembros más jóvenes de nuestras comunidades.
