Juana María Condesa Lluch nació el 30 de marzo de 1862 en Valencia, Reino de España. Fue la tercera de los cuatro hijos del doctor Lluís Condesa y Joana Lluch. Sus padres eran católicos devotos y pertenecían a la Tercera Orden Carmelita. Gracias a la buena posición económica de la familia, Juana recibió una excelente educación.
Al igual que sus padres, Juana sentía una profunda devoción por su fe, especialmente por la Sagrada Familia: Jesús en el Santísimo Sacramento, María y José.
Durante su infancia y adolescencia, Juana tomó conciencia de las precarias condiciones de los trabajadores, quienes a menudo eran maltratados en las fábricas. Esta era la época de la Revolución Industrial. Por primera vez en la historia, los hombres, que no eran bienvenidos a dedicarse al hogar, tuvieron que abandonar sus casas para trabajar en fábricas impersonales. Y por primera vez en la historia, muchos niños crecieron sin saber a qué se dedicaban sus padres, ya que estos salían de casa muy temprano por la mañana, y no regresaban hasta la hora de la cena o más tarde.
Cuando tenía 18 años, Juana sintió el llamado a fundar una comunidad religiosa femenina que se dedicara a luchar contra las condiciones inhumanas que sufrían los trabajadores de la época, en su mayoría hombres y adolescentes.
Sin embargo, cuando solicitó permiso al arzobispo de Valencia para fundar una nueva orden religiosa, este rechazó su petición debido a su corta edad. No obstante, Juana obtuvo permiso para abrir un albergue para trabajadores. El albergue brindaría ayuda tanto espiritual, como material, a los trabajadores y sus familias. También inauguró una escuela para sus hijos el 25 de marzo de 1884.
El 15 de mayo de 1891, el Papa León XIII publicó la encíclica Rerum Novarum (Cosas Nuevas), subtitulada «Derechos y Deberes del Capital y del Trabajo». Este documento validó gran parte de lo que Juana defendía, como el derecho de los trabajadores a un salario justo, a formar sindicatos, y a ser tratados con respeto.
El 10 de diciembre de 1892, el cardenal Ciriaco María Sancha y Hervás (ahora beato) le entregó a Juana el hábito religioso, y el 19 de marzo de 1895, Juana y otras mujeres hicieron sus primeros votos religiosos. Su nueva orden se llamó Siervas de María Inmaculada, Protectora de los Trabajadores, y recibió la aprobación papal definitiva el 27 de enero de 1947, por el Papa (Venerable) Pío XII.
Hermana Juana falleció el 16 de enero de 1916 en su ciudad natal, Valencia, y fue beatificada el 23 de marzo de 2003. La fiesta de la beata Juana María se celebra el 16 de enero.
